Viernes 27 de agosto. Teatro Municipal, Valparaíso.

Sin duda que era una de las noches más heladas del último invierno en Valparaíso, de esas que te hacen sentir un héroe sólo por atreverte a salir de la casa. Con esa impronta llegamos al Teatro Municipal de Valparaíso para presenciar la osada apuesta de Pedro Piedra en uno de los escenarios más importantes de la ciudad.

El aperitivo consistió en dos breves intervenciones: primero con Alan Reale, porteño ligado al rock progresivo quien demostró su vasta trayectoria con una presentación impecable donde dio cuenta de experiencia y virtuosismo con melodías suaves, fáciles para dejarse llevar y capaces de generar una agradable atmósfera. Poco público se apreciaba a esa hora en la platea del teatro.

En seguida vino la denominada in-fusión rock de Awüita Perra, una banda santiaguina que dejó una muy buena impresión en el público con una propuesta también ligada al rock progresivo, pero con un sonido menos aletargado, mucho más dinámico y una puesta en escena más movediza de parte de los músicos. Eran pasadas las diez de la noche, la platea comenzaba a llenarse.

PedroPiedra no tardó más de 15 minutos en aparecer sobre el escenario, sólo con una guitarra para abrir el show con dos temas de su disco debut, homonimo del año 2009. Rápidamente el escenario se llenó de músicos para dar paso a Vacaciones en el Más Allá, single de su segunda placa, Cripta y Vida (2011), anunciándole a la gente que era hora de levantarse de sus asientos.

El show fue subiendo en intensidad a medida que avanzaba la noche, algunos se asomaban por el balcón del segundo piso como queriendo saltar al vacío para unirse a los otros tantos que se iban juntando frente al escenario para alcanzar las pulseritas luminosas que Pedro Piedra lanzaba al público.

Durante más de una hora Pedro Piedra demostró que su propuesta tiene un sello propio, un sonido inconfundible que parte de una base pop para derivar en una fusión de los variados estilos han influido en el curriculum musical de Subercaseaux. Las liricas están en un lenguaje coloquial, a veces irónico, de fácil llegada al público y con temáticas que caen sobre todo entre los más jóvenes.

Esta trabajada propuesta no podría ser completa sin una buena banda detrás, músicos de gran talento lo acompañan, no obstante, Federico Dannemann, el guitarrista, puso la nota alta en cada una de sus intervenciones, una pieza de lujo en el engranaje sonoro de Pedro Piedra.

Luego de un bis programado y la interpretación de Las Niñas Quieren verse Bien, el concierto parecía acabarse, pero Pedro cedió rápidamente ante la presión del eufórico público, que no aguantó las ganas de tocar dos canciones más sólo con su guitarra, agradeciendo la buena respuesta de los porteños.

Al salir del Teatro Municipal, la impronta de héroe por tener que volver a enfrentar la fría noche de Valparaíso, estaba complementada con la satisfacción de haber presenciado a un músico cuyo profesionalismo, talento y experiencia, lo tienen convertido en uno de los referentes creativos de la escena nacional de esta década que recién comienza.