Hace exactamente 104 años se llevó a cabo uno de los sucesos más trascendentes en la historia de nuestro país. Nos referimos a la matanza de la Escuela Domingo Santa María, ocurrida el 21 de diciembre de 1907 en la ciudad de Iquique, durante el gobierno del presidente Pedro Montt. Un triste acontecimiento que provocó una cantidad altísima de víctimas, además de reprimir toda posibilidad de desarrollo del movimiento obrero en Chile por más de diez años.

Este episodio ha perdurado en nuestro inconsciente gracias al sincero homenaje de Luis Advis, músico que en 1969 compuso la Cantata de Santa María de Iquique a partir de 20 poemas que más tarde desenlazarían en 18 piezas musicales, interpretadas principalmente por el grupo Quilapayún.

La obra fue estrenada oficialmente en 1970 en el 2do Festival de la Nueva Canción Chilena, pero debido a la gran carga política que contenía, las copias de la Cantata fueron requisadas y destruidas con la instauración del Régimen Militar de Chile, hacia el año 1973. Quilapayún partió al exilio a Europa, donde grabó nuevamente la composición en 1978, siendo parte de los textos modificados por el escritor argentino Julio Cortázar, para disgusto de Advis.

Sobre estas modificaciones, el compositor declaró: «No me gusta que corrijan mis textos sin preguntarme, además que en ninguna parte yo uso la palabra pueblo como la usa Cortázar. Estaba tan molesto con ese señor que le iba a escribir una carta, pero no lo hice porque al mes siguiente murió».

Quilapayún grabó dos veces la composición de Cortázar, pero posteriormente continuó interpretando la obra original.

Años más tarde, y con motivo de la conmemoración del centenario de esta horrenda matanza, la agrupación Chancho en Piedra se encargaría de revivir el espíritu de la obra. Una versión más rockera y una serie de conciertos continuaron con la expansión del mensaje, en el que se describe un acto tan repudiable que esperamos nunca más se vuelva a repetir.