Jueves 09 de agosto. Espacio Dadá, Buenos Aires, Argentina.

Me imagino que siendo músico independiente, debe ser gratificante ser considerado para tocar en cualquier escenario. Sobre todo si es en otro país y si tu estadía en dicho lugar es por viaje de placer y no para promocionar un disco o andar de gira.

A la nueva figura (y futura referente) de la música alternativa chilena, Natisú –seudónimo de Natalia Suazo- fue exactamente eso lo que le ocurrió. En una semana que suponía venir a conocer la ciudad porteña, se convirtió en una oportunidad para mostrar su sonido, el que al final sumó tres escenarios diferentes, siendo el bar del barrio Palermo en donde pudo desenvolverse con más tiempo y libertad en su repertorio.

Invitada por el músico local Marcelo Ezquiaga, Natisú esperaba con algo de ansiedad y nerviosismo su primera presentación en Argentina. Alrededor de las 11 de la noche, las luces se apagaron, la música ochentera envasada se muteaba y, con eso, los minutos para que terminara el absoluto anonimato de “nuestra PJ Harvey criolla” en este lado de la cordillera estaban llegando a su fin.

El acomodo clásico del micrófono y el primer sonido que rompió el silencio fue la voz dulce y sentida de Natisú, a capella, cantando ‘En El Centro Del Sol’. Dos minutos de intimidad, de sacarse los nervios, de mostrar de qué está hecha. Una interpretación que no sólo a ella le corto la respiración. Cuando termina, pasan unos segundos donde todas y todos los presentes quedamos algo perplejos, sin respuesta. Una imagen que me recordó una escena de Mullholland Drive (donde hacen una interpretación a ‘Llorando’ de Rebekah Del Río). Gran y acertada apuesta de iniciar con esta canción, y con esta versión.

Aplausos, presentación y agradecimientos. Natisú, ahora con la guitarra de palo, continúa con ‘Relato Entre Paréntesis 2’, una canción melancólica, dolida, de desamor, que en formato acústico y en solitario suena como si fuese un bolero rabioso, sin pausa ni arpegios, sino con rasgueos que van cambiando de ritmo.

De aquí en adelante, el setlist continuó con un invitado con el que pude compartir en la previa: Javier Barría. El compositor chileno también se encontraba de paseo por acá y como su espíritu de músico es indisoluble a su ethos, no pudo negarse a colaborar; primero con Marcelo, y luego con Natisú (aparte de ser invitado a tocar al día siguiente). Volviendo, este improvisado dúo hicieron una positiva versión de ‘Miles De Ciudades’, donde la guitarra de Javier hizo que no perdiera el encanto hipnótico de la canción.

Luego continuaron ‘Perros Para Colgar La Ropa’ y la que llamada “la canción de un acorde”, como ella misma la presentó: ‘Polillas De La Tarde’, donde los presentes se integraron con palmas. Nuestra artista ya estaba cómoda y tenía al público participando, ¿qué mejor para una primera vez? Luego de este quiebre, Natisú volvió a la atmósfera sombría musical que le acomoda (y que nos captura) con la interpretación de ‘Los Buitres’.

Finalizando, ‘Canción Sencilla’, de su más reciente EP Los Muertos. “Ya te suelto porque quiero volver a mi oscuridad en paz”, dicen sus versos, un lamento intimista que logra trasmitir gracias a su música, que suena sutil, pero no por eso con menos intención. Las líricas confesionales parece que hicieron eco. Muy emocionada, declinó a la petición más clásica de los recitales: “otra, otra”. Sin siquiera abandonar el escenario empezó con los acordes de ‘En Esa Parte Del Deseo’ que cerró la noche. Natalia, emocionada, contenta y sorprendida vuelve con su grupo de amigos y lo único que podía decir era: “no lo puedo creer, fue increíble”, mientras algunos de los oyentes compraban su disco Deshabitar.

La música interpretada, que hace de lo simple su mejor fortaleza, que es una mezcla entre el rock alternativo de los ’90 y la camada de cantautores actuales de nuestra escena, tuvo como resultado una creación propia que logra cristalizarse en algo interesante. Aunque, a mi parecer, el formato original de las canciones, enchufado, electrónico y experimental hubiese sido un golpe aún más fuerte.

La poesía de sus letras transmite la confidencialidad y la manera de ver el desamor desde lo femenino, tomando lo positivo de la oscuridad, como trató de explicárnoslo esa noche. Aunque, a pesar de eso, las risas y aplausos fue lo que más abundó en la velada.

Fotografía por Daniela Guevara.
Registro en video por ManekiPro.