Viernes 30 de noviembre. Teatro Caupolicán, Santiago, Chile.

Nació en Texas, Estados Unidos, pero sus padres se divorciaron y vivió hasta los 14 años en Caracas con su madre venezolana. La familia luego se radicó en Los Angeles y desde ese momento el castellano dejó de ser cotidiano para él.

En el show del pasado viernes, sus intenciones por comunicarse en inglés fueron reiteradas y en más de alguna ocasión admitió, carismático como siempre, su preferencia por el idioma anglosajón. «I just know cool words in english» reconoció el músico ante un Teatro Caupolicán prácticamente lleno, con buena parte del público femenino intentando quitarle la ropa a punta de alaridos.

Así mismo, comentó que el show no estaba dentro de sus planes; su nuevo disco lo estaba produciendo en New York mientras parte de la banda estaba repartida por el mundo con sus proyectos paralelos. Pero la invitación provenía de Common Pitch y Devendra dejó en claro que era una oportunidad que no podía rechazar.

En cuanto a lo músical, si bien hubieron sorpresas, el formato electroacústico fue similar al brindado en Valparaíso en febrero de este año y quizás por eso el artista comprometió una pronta visita a Chile, asegurando que esta vez sí sería con toda la agrupación.

La cuota de surrealismo a la noche la entregó un joven seguidor del público llamado Agustín Larraín, que tras ser invitado improvisadamente subió al escenario para tocar un tema cualquiera. Muchos llegaron a pensar que esto estaba programado por la confianza con la que Agustín recibió la guitarra del mismo Devendra. El resultado: durante 4 minutos capturó la completa atención del teatro.

El punto bajo sin duda fue la euforia femenina, que en muchas ocasiones impidieron escuchar las canciones más íntimas del setlist. Incluso en varios momentos el artista pidió al público que bajarán las revoluciones, explicando que las versiones serían más calmas porque solo era un trío sobre las tablas.

Esto afortunadamente no impidió que el concierto siguiera su curso, lo que nos llevó por un camino lleno de colores para cerrar con Santa María Da Feira, Carmensita y un «nos vemos pronto» que terminó por cautivar a todos los asistentes.

Lo que nunca sabré es si todos reconocían este encuentro de innovación, emprendimiento y apertura a nuevos mundos llamado Common Pitch. Cada vez es más recurrente: a la mayoría le faltó una cuota de estudio previo.

A esperar que nuestras malas conductas no se repitan y que Devendra Banhart llegue cargado con su banda porque tras un Caupolicán lleno, la cosa tiene que ir más enserio.

Por ahora, te dejamos con uno de los puntos altos de la noche y esta increíble galería con fotografías de Rosario Oddo.