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Fuente: Emol

Corría el año 1992. Era un 2 de Diciembre y se presentaba una de las bandas de rock que en ese tiempo la estaba rompiendo en el mundo y en nuestro país. Guns’n Roses estaba desatado y sus integrantes se sentían dioses, a tal punto de comenzar sus conciertos con dos horas de retraso, teniendo a su público fanático cansado, de pie, sin un poco de agua y lleno de calor para luego llenarlos con música, éxitos y desenfreno. Desenfreno que casi se va de las manos con un Axl Rose furiondo, ebrio y criticando la mala disposición del público que a esas horas lo único que quería era llegar a su casa a dormir y prepararse para el otro día. Seamos francos, veníamos saliendo de una época oscura que estaba llena de prohibiciones y de emociones desatadas y que buscaba de una u otra forma poder manifestarse y estar, sentirse y llenarse de aquello que lo único que buscaban era libertad.

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Fuente: http://es.gunsnroses.wikia.com/

Myriam Henríquez de 15 años ese día fue al concierto con su entrada en la mano, a disfrutar de la libertad que entrega la música y quería estar como las más de 50 mil personas que estaban ahí, y corear los distintos éxitos que en ese tiempo estaban sonando. Sin embargo, nada de eso ocurrió. La mala admnistración de la productora, sumado con el calor y la espera hizo que esta joven que estaba en la puerta fuera aplastada por el tumulto de personas que se encontraba en el lugar siendo trasladada de inmediato al Hospital Salvador donde, después de ser declarada clínicamente muerta al quinto día de estar conectada a un respirador artificial, fallece. La banda no se enteró de lo ocurrido, salió a la hora que dispuso Axl Rose después de su sesión de masajes, sus batas color blanco y de beber champagne a destajo. Pasaron semanas antes de que la banda mandara un comunicado donde lamentaba la muerte de la adolescente a sus padres y familiares. Nada de extrañar cuando en Canadá la misma banda junto a Metallica se iban a presentar y James Hetfield, vocalista de la banda, sufría quemaduras graves después de posicionarse bajo una pirotecnia, lo que hizo que Axl decidiera no presentarse a terminar el show provocando una batalla campal en las calles.

De ese fatídico día han pasado 23 años. Myriam quedó en el recuerdo de aquellos que cambiaron la «lluvia de noviembre» por la «lluvia de diciembre» y que vieron con espanto como se volvía a repetir la escena, esta vez con 4 personas muertas debido a la acción de «personas» que buscaban no estar encima del escenario, tampoco abrazar a sus ídolos; simplemente era entrar gratis a escuchar a «Doom», banda inglesa que se presentaba por primera vez en nuestro país -igual como hace 23 años los Guns- y que tampoco se dieron por enterados de lo ocurrió salvo cuando llegaron al hotel y su manager les comentó lo ocurrido. Afectados también mandaron un comunicado donde lamentaban los hechos ocurridos, agregando que sus conciertos eran siempre en base a la música y a entregar un mensaje y que estas cosas no ocurrían simplemente.

¿Hemos aprendido? Creo que no, en lo absoluto. Sin ir más lejos, el año 1997 cuando vino Deep Purple y se presentó en el estadio Santa Laura 44 personas resultaron heridas al desplomarse una torre de luces. ¿Las razones? muchos se colgaron de ella para poder ver mejor el show y esta con el peso se desplomó cayendo en las personas que estaban alrededor y con ello se formó además un cortocircuito que pudo haber traído consecuencias peores. Por esto, Santa Laura nunca más fue usado sino hasta un festival de música latina donde se presentó Calle 13. ¿Otro ejemplo? lo ocurrido para la presentación de Rage Against The Machine el año 2010 en el denominado «The battle of Santiago» en donde se armó una batalla campal para pasar de cancha general a cancha vip por parte de un montón de personas que no compartían como se podía separar a la gente por el modo de pago y con ello contradecir lo que hacía mención la banda. En esa batahola de gente quedaron heridos alrededor de 20 personas -en su totalidad guardias- y muchos destrozos los cuales hicieron que nunca más se facilitara el lugar para poder hacer recitales por parte de la municipalidad.

¿Cual es el motivo entonces de trasgredir algo tan hermoso como la música? ¿Será posible que en algún momento podamos asistir a un concierto sin lamentar muertos, heridos o asfixiados? ¿Será posible que de un recital se pueda rescatar la calidad del concierto más que los destrozos o la cantidad de heridos que existieron debido al mal accionar de muchos? ¿se tendrá que aplicar alguna medida extra, una prohibición más para que ese grupo que no entienda pueda mirar y razonar que su accionar solo genera más prohibición para ver un espectáculo de calidad? Son muchas las interrogantes y la gama de respuestas es amplia y aún así no tendremos pues simplemente no existirán las ganas de obtenerla y aún así, seremos tan miedosos que no diremos nada y nos callaremos hasta ver que se pase.

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Fuente: Emol

No dejo de pensar en Cromagnon y los efectos que pudieron haberse mitigado siempre y cuando se hubiera cumplido con las mínimas condiciones de seguridad en el edificio del concierto. Se habrían evitado muchas muertes, muchas penas. Algo que quizás dentro de su corazón, antes de dejar de latir, hubiera deseado Myriam y los 4 chicos que fallecieron días atrás, con su entrada en mano.