Maxi Pedreros es un cantautor renquino, que lleva más de 10 años girando por la escena subterránea de la música popular chilena. El año 2012 publica sus primeros singles como solista y el 2017 lanza un álbum homónimo con 12 canciones, “disco debut que de algún modo es una síntesis de las canciones compuestas entre 2010 y 2017” nos comenta el artista. Pese a su permanente andar, su trayectoria no ha estado exenta de dificultades, lo que en ocasiones ha significado problemas para continuar con su proyecto musical: “Hay tantas cosas que te juegan en contra, la falta de profesionalización, una escena híper-conectada que en realidad está súper fragmentada, o bien, es monopolizada por unos pocos, la falta de apoyo estatal, la imposibilidad de llegar a las audiencias y un largo etcétera”.

A pesar de todo, Maxi Pedreros, nunca ha dejado de crear canciones. Durante los casi dos años que estuvo ausente de los escenarios siempre se mantuvo componiendo y escribiendo. “Durante el 2018 y el 2019 compuse canciones muy íntimas, atmosféricas, sin coro. Cuando estaba pensando en producir todo este material, me estalló en la cara el 18 de octubre. Ya no quería tocar más canciones introspectivas, necesitaba comunicar, conectarme con lo que estaba pasando.” De ahí que Maxi comenzara a trabajar en pos de un repertorio más folclórico y popular, siendo “Pececito” una de las primeras canciones compuestas por el músico tras el estallido social. “Si te fijas, el disco del 2017 no tiene una identidad clara, hay blues, funk, pop, cueca. Hoy, por el contrario, me siento más próximo al lenguaje latinoamericano, a la chacarera argentina, al festejo peruano y al 6/8, aunque, debo reconocerlo, nunca dejo de ser un fanático de los Beatles”, sentencia con picardía el artista nacional.

En relación a la búsqueda poética. Una compulsión por lecturas latinoamericanas marca el pulso del músico. Las novelas de Lihn, Bolaño, Zambra, la obra de Parra, vuelan como globos por la cabeza de Maxi. Todo esto mezclado con filosofía del cuerpo, como él la llama, Nietzsche, Foucault, Deleuze, Bergson; constituyen las influencias literarias del músico. “Pececito es parte de un proyecto mucho más amplio, que es, por supuesto, un experimento literario. En este caso, un personaje, que es capaz de dialogar con la vitalidad de la niñez y de las flores. Un puente, que intenta congeniar esa energía con las de nuestra adultez social y biológica que es más bien pálida y que tiene como marco un planeta al borde del colapso” reflexiona Maxi.

De este modo, para el cantautor nacional, “Pececito” surge desde un deseo más bien político: “una fuerza estética que quiere ser parte de un flujo que luche por la vida” nos señala. Es por ello que se eligió la conmemoración del Día Mundial del Agua, como la fecha de lanzamiento del single. “Sin duda, la crisis sanitaria y política que enfrentamos actualmente es solo el comienzo de una larga disputa en la que lo más ínfimo de nuestro deseo está involucrado. Necesitamos transformaciones a todos los niveles y en este sentido las artes latinoamericanas tienen mucho que aportar” remata el músico.