Pedro Pavez sin duda es uno de los músicos más respetados dentro de la escena porteña y referente de varios gracias a una carrera donde se destacan el ser partícipe de la banda Molo y desde hace algunos años como parte de Pavez y los Inseguros, banda que en su primer material mostró una faceta reflexiva e instrospectiva y que ahora se aprestan a lanzar su segundo disco «Nada pasa en estas películas» y cuyo primer sencillo «20 años» verá la luz el próximo 08 de Mayo en distintas plataformas, por ello siempre es bueno (a modo personal) hablar tanto de lo que respecta a este nuevo trabajo pero también el de cómo siendo músico afronta este período de pandemia, momento que ha vuelto a mostrar los ripios de nuestra mal denominada industria, una perspectiva que Pavez desmenuza de forma cruda y honesta sin adornos innecesarios en esta entrevista que pueden revisar a continuación:

Pedro Pavéz Fotografía: Mauricio Castro

Pedro Pavez
Fotografía: Mauricio Castro

  • ¿Cómo ha sido el proceso de la creación del nuevo material y el cuál es el motivo del nombre del disco?

«Sobre el título del disco, es robado. Es un intertítulo de la película “As I was Moving Ahead, Occasionally I saw Brief Glimpses of Beauty” (En el camino, de cuando en cuando, vislumbré breves momentos de belleza) de Jonas Mekas, que dice “Nothing happens in this film” (Nada pasa en este film). La película recopila registros de 50 años de su vida.
La naturaleza de todo lo que sale de esta banda viene desde la reconstrucción de la memoria y gran parte de los recuerdos más interesantes vienen desde estados muy lejanos a la euforia. Para mí siempre ha sido más interesante partir desde la melancolía o el aburrimiento. Mekas es un referente muy importante en términos del enfoque del artista como “amateur”. Me fascina la idea buscar lo invisible, lo personal, las cosas que no dan plata y que no construyen la historia contemporánea, ni la historia de la música, ni ningún tipo de historia. Estoy a favor del arte que hacemos los unos para los otros como amigos y que hacemos para nosotros mismos. Pretendo celebrar, como decía él, “los pequeños actos invisibles del espíritu humano”.

  • ¿Por qué la elección de “20 años” como primer sencillo?

«No lo sé, quizás es la canción que se aleja un poco más de lo que estamos acostumbrados a hacer. Es la última canción del proceso de composición, así que como entró al final quedó dando botes. Nos gusta como quedó también en términos de mezcla y ejecución. Es sobre el reencuentro de un amor adolescente y su inevitable fin en un mundo muy distinto. Es sobre la destrucción de la nostalgia y la pérdida de la virilidad. Tenía en mente la idea de que fuese una canción que me hubiese gustado bailar en una fiesta en 1995. Es la canción más movida inserta en un disco de baladas».

  • ¿Cuáles crees que son las diferencias y semejanzas entre el nuevo disco y “La Casa”?

«En términos temáticos, La Casa (2017) y Nada pasa en estas películas (2020) son 2 partes de una misma obra. Todas las canciones se estructuran desde el arco del pasado. En la Casa vive el fantasma de mi padre y en las “películas” el de mi madre. La Casa fue un ejercicio de fuerza, pero “Nada pasa en estas películas” es una carta, que lleva el retrato del hombre en que me convertí y que mi madre no pudo conocer.
En términos formales “La Casa” fue un disco urgente, apurado. “Las películas” consagran nuestra identidad sonora como banda. Fijamos la atención en los detalles, nuestro pie forzado fue siempre tratar de acercarnos lo más posible al silencio, obviamente fallamos, pero la intención de cumplir esa regla dejó sus frutos a través de muchos accidentes afortunados y otros no tanto.  Quedaron canciones fuera por errores o incapacidad para dar la talla de lo que esperábamos lograr.
La idea que nos rondó siempre fue que la única profundidad que perseguíamos estaba en excavar en la superficie, nadar cómodamente sobre los géneros sin pensar en las tendencias.  Queríamos “producir” el disco lo menos posible y anular absolutamente la posibilidad de saber a qué época pertenece esta música. Captar el momento y dejar la mayor cantidad de imprevistos posibles.  Ser una banda que produce sonidos y silencios tocando en un mismo espacio. No sé si logramos algo de ésto».

  • ¿Irán realizando lanzamiento progresivos de sencillos o éste es el único avance antes del lanzamiento del disco?

«Vamos a lanzar 2 singles, quizás 3, antes del disco completo. Estoy un poco perdido de la estrategia que maneja la Caro Ibarra (que se encarga de manejar, de alguna manera, nuestra poca capacidad de gestión) y Música del Sur que distribuirá digitalmente el disco.
Teníamos programado el lanzamiento en vivo en el Teatro del Parque Cultural para Junio pero dudo que pueda llevarse a cabo».

  • ¿Sientes que la música tanto para los artistas como para la gente ha servido para “poder pasar” de mejor forma período?

«El mundo es un lugar terrible para habitar, desde que soy capaz de verlo. El arte debe ser lo único que nos permite celebrar a aquellos que aceptamos el fracaso social cotidiano. Para mí ha sido difícil ver, tocar, escuchar o alimentar mi espíritu de cualquier forma. Me era más fácil perseguir estas instancias en circunstancias pre pandemia. Estoy sumergido en la desesperación de poder subsistir.  Todos mis clientes son artistas y dejé de recibir esos ingresos. Intento trabajar, cuidar y entretener a mi hijo de 5 años, lavar montañas de loza y ropa. Intenté hacer un streaming al inicio de la cuarentena y simplemente no pude. La vida doméstica me lo impide aún. Antes de esto éramos todos artistas, autores, cineastas, músicos y gestores culturales, y ahora somos todos obreros y trabajadores.  Me gusta un poco que exista esta crisis de los egos, al menos el tiempo que dure esta situación, pero entiendo que es importante visibilizar la absoluta precariedad laboral de las personas que trabajan en el rubro artístico, sobre todo los técnicos.
Todo el mundo sabía desde antes toda esta situación, y sigue sin importarle a nadie. El único discurso que veníamos oyendo desde hace mucho tiempo era el de profesionalizar los oficios de los artistas, con estrategias de comunicaciones y marketing. Los profesionales desde hace mucho tiempo estaban desesperados por subirse a la ola de este sistema que dicen tanto despreciar, cargando la palabra industria como estandarte. Y aquí estamos todos encerrados en casa pidiendo limosna».

  • ¿Qué visión tienes sobre el futuro de la escena nacional luego de esto?

«Creo que el futuro siempre se hace cargo de sí mismo. Yo soy pesimista y, personalmente, veo muy difícil que yo pueda seguir haciendo discos para mostrarlos. Cada día que pasa voy perdiendo el interés de la exposición porque no tengo energía ni certeza de que lo que yo hago pueda servirle a alguien. Tengo un compromiso con los Molo de terminar el disco que estábamos trabajando pero aún puedo renunciar sin herirnos tanto. Son tiempos distintos y hay que aceptarse y esperar que esta incertidumbre traiga algún tipo de certeza.
No sé nada de la escena nacional, pero me gustaría que el final de todo esto traiga obras más libres, menos perfección. Obras más pequeñas que se mantengan al margen de la autopista de la información. Espero que el futuro traiga obras que nazcan de la carencia y de las limitaciones. Obras en donde baste mirarse uno mismo para su existencia, en vez de mirar hacia lo que están haciendo los demás. Obras que puedan morir con honor apenas se expongan y que se opongan a la farsa de la épica. Me gustaría que el futuro devele que lo espectacular es un tongo y que el mundo hoy nos demuestra que no hay nada malo en que los artistas seamos comunes y corrientes de vez en cuando».

Arte: Jota Ampuero

Arte: Jota Ampuero