Desde su adolescencia, Garoo experimentó musicalmente con diversos géneros urbanos, pero este es su primer trabajo a nivel profesional.  La producción estuvo a cargo de Wine, productor que además de trabajar con representantes de la música urbana como Tommy Boyzen y Lizz, tiene experiencia con artistas como Pedropiedra y Lanza Internacional.  Las guitarras fueron grabadas en México por Felipe Castro y el máster estuvo a cargo de Chalo González.

El single presenta una lírica melancólica sobre una relación que no logra transformarse en amor y todos los sentimientos asociados a ese «fracaso amoroso».

En palabras de Garoo «es una canción para botar las penas, esa que escuchas y te trae recuerdos de algo que pudo ser, peri que no resultó».

Guitarras eléctricas y sintetizadores sostienen el espíritu de la canción, creando una amronía que, si bien tiene su base en el trap, aporta un carácter alternativo y más cercano al soul.