Yūgen es una palabra japonesa que no tiene una traducción exacta al español, pero se puede entender como la conciencia de lo inmenso y misterioso que es el universo, y cómo dicha conciencia nos produce emociones que no son posibles de explicar con palabras. Éste es el concepto que Matías plasma en su primer trabajo como solista, al intentar explicar sensaciones que son sencillamente inexplicables para el lenguaje hablado, como por ejemplo la cotidianidad que dejó de estar presente, la cercanía físico-emocional con una persona querida, el sentirse insignificante y pequeño o la frustración por no ser capaz de comunicar las ideas eficazmente.

Por otra parte, la motivación inicial que Matías tuvo para realizar un trabajo personal tiene que ver sus propias dificultades para escribir letras en sus canciones, lo que le llevó a componer y producir canciones completamente instrumentales durante muchísimo tiempo, dando paso a que otras personas dentro de Ciclo Violeta se encargaran del mensaje literal/poético de esas creaciones o que simplemente quedaran guardadas en una carpeta en su computador que rara vez se volvía a visitar. Eventualmente llegó el momento en que se propuso componer sin tener que recurrir a las habilidades de escritura de sus compañeros y así completar el ciclo de moldear una obra musical completamente personal.

matías grassetEn cuanto a los sonidos se notan claras influencias del indie chileno, el midwest-emo y el pop-rock. Matías comenta que las cuatro canciones que conforman este EP se compusieron basándose de manera individual en bandas específicas, como American Football, Dayglow, Invierno y Camping in Alaska, definiendo de manera mucho más clara los timbres, el tipo de producción y la lírica.

Yūgen es una invitación a la introspección de la cotidianeidad y de las emociones en las que se suele no profundizar demasiado, ya que todo eso forma parte de un mismo universo que es imposible conocerlo en su totalidad, independiente si es un acercamiento teórico o solo sensorial, pero si se puede encontrar pequeños pedazos de él dentro de nuestras vidas, de nuestras mentes, en la naturaleza y en las demás personas, y producirnos sensaciones tan enriquecedoras que no son posibles de explicar.